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miércoles, 4 de julio de 2018

CAFÉ NEGRO

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CAFÉ NEGRO
            Un tanto en broma; pero hablando en serio se ve el juego de lenguaje que puede hacer la gente al trabajar en equipo o hacer comentarios sobre lo que les rodea. Las características del doble lenguaje es como tratar un código secreto no abierto para todos y que en México es de lo más natural; el juego del doble sentido   hace que la mente de las personas sea más perceptiva al sarcasmo, a los clips del idioma o a las intenciones encubiertas.
            Si, llego a escuchar la frase – más café, negro. Me siento aludido; tanto como a los mugrosos  indios que no aceptan la modernidad; que no votan, o aceptan su inferioridad. Los Chairos de morena; los PRIMORES, pero también tenemos al PRIMAZO, que claramente son alusiones discriminatorias.
            Aunque la mona de vista de seda, mona se queda; esto viene a ser porque las personas, que piensan que todos los demás somos indios, chairos; no varían tanto de uno o del otro lado; encontramos al que discrimina o se siente discriminado; un ejemplo claro los encontramos en el programa del cavo del ocho; o en la canción de café Tacuba; siempre estaremos ante el café, negro viéndonos unos a otros, como menos o más.
Como la chilanga banda.
Ya chole chango chilango, que chafa chamba te chutas, no checa andar de tacuche, y chale con la charola
Tan choncho como una chinche , más chueco que la fayuca , con fusca y con cachiporra , te pasa andar de guarura; Mejor yo me hecho una chela, y chance enchufo una chava, chambeando de chafirete, me sobra chupe y pachanga; Si choco saco chipote, la chota no es muy molacha, chiveando a los que machucan
se va en morder su talacha , De noche caigo al congal, no manches dice la changa, al choro de teporocho
enchifla pasa la pacha, Pachuco cholos y chundos, chichinflas y malafachas, acá los chompiras rifan, y bailan tibiri tabara. Mejor yo me hecho una chela, y chance enchufo una chava, chambeando de chafirete, me sobra chupe pachanga. Mi ñero mata la vacha, y canta la cucaracha, su choya vive de chochos, de chemo churro y garnachas. Pachucos cholos y chundos, chichinflas y malafachas, acá los chompiras rifan, y bailan tibiri tabara. Transeando de arriba abajo, hay va la chilanga banda, chin, chin si me la recuerdan
carcacha y se les retacha.
            Si, puedo pedir un café negro; que no es de color café, ni negro, pero bien chocolateado es espumoso; azucarado es capaz de dispararme a la euforia; a veces más que una cerbatana bien elodia que venga hasta tras de fría; mientras mi café caliente con o sin azúcar a cualquier hora del día haga calor o frio.
            Así se juega en México con las palabras, con las emociones y sentimientos; pero se vive día a día cada minuto; porque los Chairos, los chilangos, ñeros, las chimoltrufias, las chancludas, las ñoras, las morras, entienden de lo que se habla y a través de lo que hablan y escuchan trasmiten sus quereres, sus penas y desamores.
            Todo esto es un café negro de olla en una de las esquinas de la ciudad o de cafetera en un estarbrook; que uno es muy cierto y otro es un engaño muy caro y que a la gente le gusta pagar; y dar la gracias por esta estafa. Esto es a lo que jugamos los mexicanos.
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