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viernes, 8 de enero de 2016

PRACTICAS Y RITUALES QUE PROPICIAN LA PERDIDA DEL SENTIDO FORMATIVO DE LOS DOCENTES

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PRACTICAS Y RITUALES QUE PROPICIAN LA PERDIDA DEL SENTIDO FORMATIVO DE LOS DOCENTES
                No hay un docente que no conozca la rigidez, las presiones y las exigencias de carácter administrativo que bordea el trabajo docente; tampoco son ignorantes de las deficientes condiciones de algunos edificios escolares; o de toda la institución o la falta de presupuesto para material didáctico; que ciertamente es el docente quien lo viene a solventar como parte del compromiso de los docentes para realizar un trabajo en las mejores condiciones.
                Esta es una de las prácticas comunes en las escuelas oficiales  armar bancas, pintar salones, limpiar; algunas cosas de manera particular como son forrar de hule las ventanas o algunas veces las paredes para que no entre el frio a los salones; no goteen los techos. En no po0cas ocasiones son los padres los que apoyan la mejora de los salones; y los directivos (directores y supervisores se hacen de la vista gorda) no toman en cuenta los presupuestos, ni tiempos; solo que se cumplan los trámites administrativos. La libertad que se da a los docentes para desarrollar su trabajo sin control o plan de lo que se espera lograr solo queda en paliativo que le permite perder el sentido formativo de su trabajo; pervirtiendo la función y la libertad de desviar recursos para el uso personal; la compra de libros, uniformes, las cooperaciones se dan para pocos docentes como una forma de incrementar sus ganancias personales.
                Para muchos de ellos cada año se reproduce la situación; pintar salones, comprar uniformes, libros, cooperación para tal o cual cosa; se vuelven hábitos y costumbres que van haciendo que se pierda el amor pedagógico y se vaya viendo a la escuela como una alcancía personal; ya supervisores, directores, docentes o todos confabulados hacen que se pierda el sentido formativo de la educación.
                Por ello es necesario que exista un mayor control sobre los beneficios que recibe la escuela; que en verdad se manifieste el amor pedagógico; que las autoridades educativas desde los que manejan los recursos los destinen para lo que son y no que de un momento a otro antes de la entrega del informe se inventen datos; se hagan gastos para justificar lo que se recibe; ya que es un secreto a voces que cuando llegan los recursos; al poco tiempo se pide justificar esos gastos; mientras que el resto de año se deja a la escuela y al maestro solo.
                Estas y otras prácticas y rituales que no son nada oculto para docentes y padres de familia son parte de lo que propicia que se pierda el sentido formativo de las escuelas; puesto que hagas o no hagas eres parte y se te acusa por igual de participar en la corrupción.
                Esto me recuerda las palabras de Hank González –Político pobre, pobre político—palabras que justifican la corrupción y que ahora han llegado hasta las escuelas.

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