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martes, 4 de febrero de 2014

La goma de borrar y la creatividad

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La goma de borrar y la creatividad
Publicado el 28 de febrero de 2002
Cualquiera que haya transitado las aulas sabe que la diferencia entre un buen docente y uno mediocre no son sus conocimientos, sino su sabiduría "interior", su don de gente, y su creatividad para abordar los temas cotidianos.
La tecnología siempre ha sido un parche para esos docentes mediocres.
Muchos de éstos piensan que los espejitos de colores que proporcionan las computadoras sirven para salvar una clase "chata", o en todo caso dada con desgano, ya que la computadora, suponen, es de por sí lo suficientemente atractiva entre los chicos como para suplir esa carencia.
Permítanme entonces relatarles lo siguiente.
Cuenta la leyenda (urbana y muy contemporánea para ser precisos) que, en cierta ocasión, un Director de un colegio recorría los pasillos de éste, cuando al acercarse a la Sala de Computación oyó un griterío ensordecedor.
Al ingresar, la imagen de lo que veía confirmaba lo que intuía: los chicos de sexto grado se peleaban y gritaban, mientras la Coordinadora de Informática les pedía –también a los gritos- que se sienten frente a las pantallas.
Al entrar el Director, todos los chicos, en forma paulatina, fueron haciendo el silencio que su presencia imponía.
• ¿Qué es lo que sucede aquí?, le preguntó a la desconsolada docente.
• Sabe lo que pasa, señor Director, yo ya no tengo más programas, y uso siempre los mismos, y los chicos ya están cansados de los utilitarios y todos esos programas. Ellos quieren algo "muy multimedia"... con muchos gráficos y sonidos... y aquí no nos compran nada de eso, sentenció. Además, les prohibí que usaran Internet porque se la pasaban chateando...
• Bien, veamos. Permítame hablar con los chicos.
• Por supuesto, ni qué decirlo señor, le contestó rápidamente la docente, mientras el Director tomaba una goma de borrar de uno de los escritorios.
• ¿Saben qué es esto?, preguntó al ahora atento auditorio.
• Obvio, dijo uno. Por su, dijo otro. Una goma, dijo un tercero, con cara de superado.
• Muy bien. ¿Y de dónde sale la goma?
• De una fábrica..., de una máquina..., de un árbol...
• Bien, bien, de un árbol llamado caucho, del cual se extrae una resina
Llamada esteee... la verdad es que no recuerdo muy bien cómo se llama, pero ¿qué tal si ustedes me ayudan?
• Si, sí, déle Dire, dijeron a coro unos cuantos.
• A ver, ustedes cinco: van a averiguar cuáles son los productos que se hacen con el caucho. Ustedes, los que están contra la pared, averigüen los lugares donde crece el caucho y el tipo de clima que necesita; los del fondo quiero que hagan un croquis con los pasos a seguir desde que se extrae esa resina hasta que se transforma en goma; y los que están debajo de la ventana busquen cómo se recicla el caucho.
• Pero, ¿cómo lo hacemos?, preguntó un pelirrojo algo preocupado.
Tienen dos horas de clase, ¿no es así?
• Siiiiii, respondieron los chicos mientras la docente movía su cabeza afirmativamente.
• Bueno, dado que no tenemos un software llamado "La gran aventura del caucho" donde les dan todos esos datos ya listos, les propongo que usen los libros de la biblioteca del segundo piso, busquen en Internet con Google, vuelquen todos esos datos en Word, hagan los gráficos y tablas con Excel, y realicen una presentación con Power Point... supongo que los conocen muy bien...
• Obvio, volvió a decir el superado. La profe ya nos enseñó todos los comandos, y también las teclas de atajo...
Obvio, pensó el Director mientras miraba a la cándida docente, satisfecha por lo que ella consideraba que era un halago.
• Bueno, a trabajar. La semana que viene vengo a ver los resultados, terminó el Director mientras se acercaba a la docente.
• Ud. es maravilloso, señor, le dijo casi lagrimeando la coordinadora de Informática. Me ha dado una lección que jamás olvidaré.
A los dos días, el Director regresó a la Sala de Computación y nuevamente volvió a escuchar gritos, pero esta vez de los chicos de séptimo grado.
• ¡No sabe lo que me pasó, señor!, le dijo la Coordinadora al Director con un dejo de angustia.
• ¿Qué?
• ¡No encuentro la goma!
Muchas veces me maravillo al ver a algunos inquietos docentes (parecería ser que cada vez son menos) cómo "exprimen" los programas que tienen, inventando mil y una actividades; y al mismo tiempo me fastidio con aquellos que creen que un software educativo se termina cuando
suena el timbre del recreo.
Que este humilde cuento, que he ajironado de alguno que me han contado hace ya muchos años, sirva como motivación para todos aquellos docentes, comprometidos con su vocación, que en los próximos días comienzan (en el hemisferio sur) un nuevo ciclo lectivo. •

Título original: ¡Zambúllete!
Mis editoriales acerca de las TIC en la Educación en «El Magazine
de Horizonte» (2000-2008)
Autor: Jorge Rey Valzacchi
Primera edición: Buenos Aires, Argentina, abril de 2013.
Biblioteca Digital Virtual Educa

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