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martes, 21 de enero de 2014

CULTURA GENERAL PARA DOCENTES: ENCUBRIDORES DE LA VIOLENCIA

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CULTURA GENERAL PARA DOCENTES:
ENCUBRIDORES DE LA VIOLENCIA
                El desconocer un poco de la historia del país o tal vez ignorar aunque se ha conocido la misma es una situación que no exime a las personas de que se repitan hechos sobre su vida. En no pocas ocasiones los encargados de impartir justicia de vigilar el orden de las cosas; entregan a las personas con las que han adquirido el compromiso de cuidarlas.
                Por ejemplo: En Tulpetlac, unos policías estregan a un inmigrante que detuvieron a los presuntos del mismo; por la módica cantidad de 50 pesos; todo porque así se les solicito; Francisco Villa (Doroteo Arango) fue entregado a los asesinos del mismo; por la ambición de un gobernante, lo mismo paso a Emiliano Zapata; históricamente hasta el padre de la Patria hizo entrega de personas inocentes para que fueran asesinadas; porque era lo mejor para ellos encubrir una violencia que podía salir de control.
                Lo que en estos momentos se vive en tierras michoacanas se suscribe en un encubrimiento de la violencia; que por la falta de gobernabilidad, por efectos de la corrupción, una mala política y una desenfrenada ambición condujo al pueblo a la desesperanza.
                Pero esto no queda ahí, tenemos en el  país  otros puntos  de peligro; e incluso el mismo Estado de México, Chiapas, Oaxaca, Chihuahua, Tamaulipas, Baja California Norte, Sinaloa; en todos estos estado se encubre la violencia; que de una y otra forma afecta al país; o también en estos lugares se tendrán que armar las comunidades para protegerse de la delincuencia.
                En muchos de las regiones del país la gente se arma de valor y detiene a los delincuentes; algunas veces los golpean, otras les prenden fuego pero casi en ninguna de ellas esperan a que llegue la policía por los delincuentes.
                Cierto es que nadie se debe tomar la justicia por propia mano; pero  quien espera a que llegue la policía a detener a un ratero que te apunta con una pistola, o te entierra un cuchillo en el costado; e incluso aunque llegue la policía; al pasar a otra colonia suelta al delincuente; las personas que saben esto; prefieren arriesgarse golpeando y matando al delincuente que esperar que llegue en la noche o al poco tiempo a vengarse.
                Uno de mis vecinos entrego un delincuente, a la semana regresa el mismo y le plancha dos tiros cuando este salía al ir a abrir la puerta, en una mañana. A otro de ellos lo esperaban en la boca calla, le dieron un tiro en el estomago y salieron huyendo; historias como estas se repiten una y otra vez y aunque no las viven; son parte de las historias que se cuentan al interior de las comunidades.
                No se puede designar un policía a cada habitante, ni uno por cada calle de la ciudad; las personas tienen que aprender a defenderse a sí mismas; las políticas  de gobierno encubren muchos casos de violencia para aparentar gobernabilidad, pero la verdad la corrupción, la falta de conciencia en el deber, la misma desidia hacen que el sistema se vuelva un encubridor de la violencia.
BIBLIOGRAFIA
·         El mexicano (raíces de la mexicanidad). Oriol Anguera, Vargas Arreola. Instituto Politécnico Nacional (IPN). México 1983.
  • http://www.bing.com/search?q=a+la+sombra+del+caudillo&qs=AS&form=QBLH&filt=all&pq=a+la+sombra+del+caudillo&sc=2-24&sp=1&sk=
  • http://mx.globedia.com/un-politico-pobre-es-un-pobre-politico-

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