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viernes, 30 de abril de 2010

El grupo, lugar de construcción colectiva



No es novedad para quienes han trabajo frente a grupo; aceptar que lo importante en la escuela es el trabajo en grupo dentro del aula; aunque esto es un hecho relativamente nuevo; vivir una historia en grupo es vivir un gran proceso de aprendizaje para la vida.

Si bien es cierto que el trabajo individual requiere mucho esfuerzo y que cada uno de ellos va alcanzar un lugar propio en la vida debido al esfuerzo personal; también es cierto que si consideramos el trabajo grupal este tipo de situaciones se facilita; pues solo avanza en la sociedad aquel que pertenece a un grupo; mismo al que se le da el apoyo y la confianza de todo un equipo.

De hecho, es natural que cuando un número elevado de alumnos comparten alguna experiencia se distingan capacidades, se reconozca el interés por el grupo, trabajen con materiales y se acoplen al trabajo; asi tambièn se considere a las personas como compañeros en el desarrollo de actividades cada vez más sutiles.

Cuando un grupo se percibe con poder de convocatoria tiene la oportunidad de participar en la experiencia escolar, su deseo de aprender se incrementa sus habilidades para observar y escuchar y asimilar; lo que supera las expectativas de los conocedores.

Ellos como grupo e individualmente saben que el maestro representa un medio o recurso de aprendizaje; por tanto exigen de él posturas y acciones que le comprometen al grupo y a sus miembros de forma individual a desarrollar un conjunto de habilidades de aprendizaje.

Reconociendo que el grupo es capaz de conjuntar conocimientos y experiencias que les hacen crecer ante los demás.

El objetivo del grupo es el logro de los propósitos educativos, esto es el desarrollo integral de sus miembros y que solo puede ser garantizado por acuerdo de los miembros del grupo; el cual acepta todas las posibilidades personales de sus participes, mediante la confrontación, mediación e interrelación grupal; de modo que todos ellos son protagonistas; participes y coparticipes de hechos y situcaiones problematicas.

Se podría objetar que el maestro desaparece del programa del grupo, que su papel se vuelve débil. Pero si alguien comenta esto se ve que no conoce el trabajo de la escuela; ni conoce el papel del docente como coordinador de un proceso de formación.

De hecho por ser la escuela un producto del hombre y no haber surgido de forma natural; todo resultado deberá ser coordinado por un adulto y avalado por el mismo; presentándose y reconociendo las aportaciones de cada uno; organizándose en una memoria colectiva.

Como ya se sobre entiende, todas las habilidades se tienen en el grupo pero disgregadas, en estado conflictivo o escondidas y el adulto por lo consiguiente es el responsable de fomentar el actuar del alumno, de buscar la interculturalidad, de facilitar el acercamiento al saber, centrar al alumno en el conocimiento, de apoyarlo en el desarrollo de su trabajo después de tratar un error. Cada una de las expresiones y actos que genera el adulto requieren de una gran explicación. Dejemos esa posibilidad a los docentes que mediante su observación y trabajo frente a grupo obtengan esta información y la compartan en el grupo de docentes.

Porque la gracia del trabajo con grupos de aprendizaje es que se comparta entre los coordinadoras de estos grupos la experiencia que se va adquiriendo en la practica diaria.

LA REFORMA DE LA ESCUELA INFANTIL Francesco Tonucci,
Ed. SEP, cuadernos biblioteca para la actualización del maestros;
julio 2003
Compilador: Félix Mendoza Garduño

Coordinador Académico de Centro de Maestros
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