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viernes, 13 de febrero de 2009

LA CUALIFICACION DE LA ETICA DOCENTE



LA CUALIFICACIÓN DE LA ETICA DOCENTE



La ética es el ideal de la conducta humana, orientando sobre lo que es “bueno y correcto”; y se consolida cuando se internalizan las normas sin que exista presión exógena para su cumplimiento.

  1. La ética de un profesional se gesta desde la formación del mismo, por ello el docente debe actuar en esta etapa, y para realizar esta labor tiene que conocer de ética y cómo debe ser su comportamiento como docente.
  2. El ‘modo de ser ético de cualquier persona se construye de manera cotidiana, cuando se entra en relación con el otro, es la acción reiterada, continua, vital que da identidad.
  3. El actuar moral se moldea en los espacios donde se convive con los demás.
  4. Con esa ‘forma de ser’, que podemos denominar cualidad moral, yo moral, se participa del mundo social todos los días.
  5. Este actuar moral también se manifiesta en la ‘preocupación’ que manifestamos por los otros, estableciendo un claro interés por lo que les sucede, y que nos obliga, desde luego, a establecer un compromiso permanente con ellos.

En la escuela se establecen relaciones morales entre profesores/as y alumnos/as que se manifiestan de muchas formas, por ejemplo, cuando se organiza el trabajo escolar se asumen posturas que pueden ir desde la indiferencia hasta la hostilidad, tanto por parte de los maestros/as hacia los estudiantes como de éstos hacia sus pares.



Sin duda el profesor/a manifiesta en el salón de clases su ser moral, su interioridad queda descubierta en cada acción reiterada y continua que asume frente a sus alumnos/as, me refiero no a una acción aislada sino al continum de actitudes que le dan su sello personal, su identidad y su consistencia profesional, razones por las que es conocido por sus estudiantes.



Asumir éticamente la labor de educador significa la unión de la autenticidad, responsabilidad humana y de conquista de autonomía del futuro profesional, no solo en el aspecto técnico profesional, sino tener en cuenta el aspecto ético como obligación moral.



La formación ciudadana de educandos, de acuerdo al actual programa educativo, parte del proceso del concepto de una educación homogenizada y de una cultura diversificada, la solución está en hacer eminentemente una educación cultural, donde asumimos la pluriculturalidad; que contribuya con la formación de profesionales plenos, consientes de sus deberes y derechos.



El aprendizaje del conocimiento y el sentimiento de justicia es una labor que se refleja en el contacto en el trato hacia los alumnos que deben ser tratados con justicia e impulsados a actuar de manera adecuada. Esa autoridad moral la conseguirá mediante su propia actitud y comportamiento de inspiración ética en el ejercicio de la profesión.



“La lectura del contrato moral del docente invita comprender que el mal de nuestra sociedad es la violencia, entender que nos convertimos en una sociedad de antropófagos y que así como algunos no quisieron ver a los desaparecidos de la dictadura, ahora muchos no quieren ver a los desaparecidos de los ’90”, ...


Una propuesta sobre educativa como la actual promueve el contrato moral que adquiere la persona que se forma como maestro, la cual en su formación debe incluir los saberes, cognitivos y afectivos, estrategias para comportarse y comprometerse con las personas no sólo el saber científico– tecnológico, sino también los de los excluidos: los de la vida, la interioridad y las diferentes cosmovisiones.



  • Educar es portar y transmitir los valores de integridad moral en un contexto de distribución del ingreso y de la palabra.


Porque la educación es un derecho social, garantizado en la constitución política de los estados unidos mexicanos, la ley general de educación y los planes y programas de estudio vigentes; Estos son un constitutivo de la persona y factor fundamental para lograr la inclusión social, el respeto por la diversidad, la convivencia y la paz es que sostenemos que el Estado Mexicano es el garante sosteniendo un sistema educativo público.





  • Si en verdad es que concebimos la educación como un proceso permanente, de todas las generaciones e integrado a la vida de la comunidad; como maestro, educador o facilitador en el trabajo escolar. Debe superarse la fragmentación entre educación formal y no formal recuperando y fortaleciendo las experiencias extraescolares.


  • Esto implica la distribución igualitaria a lo largo de toda la vida de los conocimientos necesarios para una participación ciudadana crítica, autónoma y para la toma de decisiones en los distintos ámbitos de la vida cotidiana. La educación permanente debe incluir la educación formal, la educación no formal y los aprendizajes no intencionales e inestructurados surgidos del contexto social.

Aclarando que desde el momento de iniciar la formación del nuevo docente, y durante el desarrollo de su profesión de ha de ir formando el contrato moral, en una sociedad cambiante, que requiere de ciertos anclajes y acuerdos que regulen los cambios necesarios.


La escuela pública en nuestro país se nos presenta como un espacio merecedor de confianza, para el desarrollo del establecimiento del contrato moral y por ende la formación profesional del docente. Sin embargo hoy no está preparada para superar las carencias culturales en relación a esto del docente y del niño o niña que trae cuando llega, (debido a la diversidad de costumbres de nuestro país y a la introducción del mismo aun sistema de globalización) ya que no es el único lugar que educa. Los niños y adolescentes construyen su subjetividad en la familia (la mayoría de las cuales se encuentran bajo la línea de pobreza), en las comunidades, valles, montañas, islas, en el barrio y en otras instancias de cultura de masas tales como la televisión, la música y las nuevas tecnologías (juegos electrónicos, navegación en internet, chat, telefonía celular) .

Un buen número de los docentes y alumnos no conocen los libros con los que trabajan, no manejan los recursos que se ofrecen para incrementar el aprendizaje de los alumnos;(hecho observable en los resultados de PISA y los resultados del ProNAP) y la escuela se deteriorada en su capacidad tradicional de transmisión de saberes socialmente significativos.




  • Este es el sentido que hace necesario:

    a) Devolver el rol pedagógico a la escuela, procurando que a partir del Ingreso Ciudadano para adquirir la educación básica sea la familia, el maestro y el alumno los responsables de la formación ético-moral del alumno y cuando llegue a una formación para su desarrollo profesional como por ejemplo su formación como maestro en la escuela Normal o su formación durante el desarrollo de su función como docente al ir ejerciendo el contrato moral en sus tareas administrativas y asistenciales al aprendizaje de los chicos.





  1. Así volvemos al inicio el ‘modo de ser’ ético como docente construye de manera cotidiana, cuando se entra en relación con el alumno, el padre de familia u otro docente; esté es una acción reiterada, continua, vital que da identidad al maestro. El actuar moral se moldea en el aula, en su relación con los demás, en los espacios del Centro de Maestros y en general los espacios donde convive con los demás. Con esta ‘forma de ser’, que podemos denominar cualidad moral, yo moral del maestro, que participa del mundo global y globalizante social todos los días.



  2. Donde este actuar se debe dar también en reuniones en las cuales se determinen acuerdos de conducta, de respeto y adecuación en los que se manifiesta en la ‘preocupación’ por los otros, estableciendo un claro interés por lo que les sucede en la comunidad y en la sociedad, que es en si nos obliga, desde luego, a establecer un compromiso permanente con ellos.


En la escuela se establecen relaciones morales entre profesores/as y alumnos/as , padres de familia y comunidad que se manifiestan de muchas formas y maneras de relacionarse; por ejemplo, cuando se organiza el trabajo escolar se asumen posturas que pueden ir desde la indiferencia hasta la hostilidad, tanto por parte de los maestros/as hacia los estudiantes como de éstos hacia sus pares. Sin duda el profesor/a manifiesta en el salón de clases su ser moral, su interioridad queda descubierta en cada acción reiterada y continua que asume frente a sus alumnos/as, me refiero no a una acción aislada sino al continum de actitudes que le dan su sello personal, su identidad y su consistencia profesional, razones por las que es conocido por sus estudiantes.


El contrato moral del profesorado. Miguel Martinez Martin. SEP.




biblioteca para la actualizacion del maestro




SEP, MEXICO 2000

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