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sábado, 18 de febrero de 2017

DISGRAFIA

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Digrafía: 9 Consejos para ayudar a niños con digrafía
Escribir mal es un problema que no sólo afecta a los niños y jóvenes, también afecta a los adolescentes y adultos.  Además, tiene muchas consecuencias negativas que afectan tanto al plano personal, escolar y profesional.  A continuación, se indican algunas situaciones prácticas: Baja la nota – los profesores no pueden calificar los exámenes porque no entienden la letra de sus alumnos. Crea inseguridad ante exámenes importantes – selectividad… No se aprecia el nivel creativo al redactar -baja el rendimiento escolar- Nos hace tener complejo -no escribimos delante de gente- Puede afectar nuestro perfil profesional -cada día se utiliza más el letra en
selección  de  personal.
¿Por qué se escribe mal?
La respuesta es múltiple, pero, básicamente, los factores pueden ser:

a)       Por tener una deficiente Psico-motricidad fina.
b)      Por coger mal el bolígrafo, mala postura, mover mal el brazo, etc.
c)       Además,  nuestra  escritura revela nuestra personalidad, por lo tanto  refleja  aspectos emocionales o mentales que inciden directamente sobre nuestra letra:
§  Impaciencia.
§  Nerviosismo.
§  Mal organización.
§  Desorden.
§  Miedos.
§  Complejos, celos…
§  Hiperactividad.
§  Bloqueos emocionales…

TRES ACTIVIDADES QUE SE PUEDEN TRABAJAR EN LA CASA
Si entendemos la digrafía como un trastorno que afecta la forma de la escritura o la calidad de la grafía, no podemos dejar de mencionar el libro “Niños con Necesidades Educativas Especiales” (Ediciones UC, 2006), donde se señala explícitamente que “tanto para prevenir como para corregir las dificultades de la digrafía se pueden utilizar una serie de técnicas, que están muy bien ejemplificadas en el texto “Trazo a Trazo” de Condemarín y Chadwick (Ediciones Andrés Bello, 2000)”. Algunas de estas técnicas se pueden trabajar fácilmente en la casa con el apoyo de los padres:
1. Técnicas caligráficas, destinadas al aprendizaje de las letras, al ligado y a la regularidad de la escritura, en otras palabras, a lograr una escritura rápida y legible. Por ejemplo: pedir al niño que haga una serie de ejercicios en un cuaderno de caligrafía, muchas veces estos ejercicios ya vienen hechos en algunos cuadernos y basta con motivar al niño a desarrollarlos.
Pero, tal como explica Patricia Estay, educadora diferencial, “no se trata que el niño escriba caligrafías en forma excesiva, sino que venza las dificultades que impidan una adecuada escritura… Los nuevos enfoques hacen posible que los tratamientos no sólo estén basados en la ejercitación caligráfica (hasta lograr en el niño la incorporación de patrones correctos de escritura), sino más bien deben considerar aspectos motivacionales ya que, además de ser una actividad monótona para el niño, existen habilidades viso perceptivas y grafo motoras que subyacen al acto de escribir”.
2. Técnicas pictográficas, cuyo objetivo es desarrollar el agrado por la actividad gráfica y favorecer el hábito de una postura adecuada, la fluidez y distensión del movimiento motor. Por ejemplo: pedir al niño que haga un dibujo.
Otras actividades en esta área, que menciona Patricia Estay, consisten en modelar con plastilina o rellenar un dibujo, todo lo cual contribuye a la coordinación visomotora.
3. Técnicas escriptográficas, que pretenden mejorar las posiciones y movimientos gráficos. Por ejemplo: pedir al niño que haga trazos continuos con deslizamiento de todo el antebrazo y de la mano sobre la mesa, al escribir una tarjeta aprovechando instancias como la Navidad o el Día del Padre. Una actividad tan simple como ésta sirve para adoptar una postura correcta, distender el brazo y la mano y realizar un movimiento en forma regular y rítmica.
Es importante cautelar una correcta posición del cuerpo, del papel y de los materiales que se ocuparán.
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