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martes, 22 de noviembre de 2011

EL LOBO Y LA CIGUEÑA


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EL LOBO Y LA CIGUEÑA
Sin duda alguna que se hubiera ahogado, un lobo con un hueso atragantado, si a la sazón no hubiera pasado una cigüeña. El paciente la ve, le hace una seña; llega y ejecutiva, con su pico, jeringa primitiva, cual diestro cirujano, hizo la operación y quedo totalmente sano, su salario pedía, pero el ingrato lobo respondía: ¿Tu salario?, ¿Pues qué me recompensa, que el no haberte causado leve ofensa y dejarte vivir para que cuentes, que pusiste tu vida entre mis dientes?.

Marcho para evitar una desdicha, sin decir tus ni mus la susodicha. Has el bien, dice el proverbio castellano, y no sepas a quien; pero es muy llano que no tiene razón, ni por asomo: es menester saber quién y cómo: el ejemplo anterior nos hará esta verdad más evidente.

Félix María de Samaniego
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