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viernes, 5 de diciembre de 2008

EL MAESTRO TONTO
La historia versa sobre un maestro en los albores de la educación, que vivía y laboraba al pie de una montaña; siempre contando historias sobre lo que había del otro lado, les platicaba a sus alumnos sobre ríos y animales exóticos y raros; sobre lugares muy distintos a los que conocían en su comarca, etc.
Un día un grupo de niños se acercan a él y le piden que los lleve a conocer esos lugares; el maestro conociendo sus debilidades y sabiendo los peligros que existían al travesar la montaña, se mostraba renuente a conducir a sus alumnos a esos lugares.
Así paso el tiempo y un día un grupo de sus alumnos fue al otro lado de la montaña, y le trajeron al maestro imágenes y pinturas de esos lugares tras la montaña, le contaron de animales y personas extrañas (tal vez más extrañas,… que las que él había descrito, a los ahora hombres, en su época de niños). Entonces el maestro decidió que había llegado el tiempo de hacer algo. Junto sus historias con las de los jóvenes que habían atravesado la montaña de ida y vuelta e inicio la construcción de un camino que atravesara la montaña.
Las personas del pueblo le veían pasar cada tarde con sus alumnos, transportando materiales para el camino, acarreando tierra y rocas y se reían del mismo. Decían entre burlas y risas -¡Que maestro tan tonto, debía dedicarse a trabajar en el aula y no a construir caminos que no llevan a ninguna parte¡
Así pasaron los años y el maestro que cuando inicio la construcción del camino, era un hombre maduro, ahora era un anciano seguía trabajando en la construcción del camino y cada vez era mayor el número de personas (ex alumnos suyos) que iban y venían con historias sobre personas plantas y animales e incluso llegaron a llevarle muestras e imágenes de lo que iban conociendo.
Cada día, eran más y más jóvenes que iban y volvían con mejores y grandes conocimientos, que el maestro acrecentaba su curiosidad por ver aquello de lo que tanto platicaban.
Las personas del pueblo, le seguían consideran un tonto y cuanto más conocían de otros pueblos personas, plantas y animales más tonto le consideraban; hasta que llego el momento en que el maestro cansado de luchar se sentó al lado del camino a ver pasar a la gente, que pasaba de ida y vuelta por el camino.
En ese lugar triste y olvidado quedo por algún tiempo, hasta que un día una tierna manecita de un niño de tres años le toco y le dijo: Maestro me lleva a ver qué hay del otro lado de la montaña.
Y el maestro tomado de la mano del pequeño se encamino al otro lado de la montaña contando historias sobre personas, animales, plantas y lugares que podían encontrarse al final del camino.
Historias que el niño iba aprendiendo y guardando en su tierno corazón.
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