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viernes, 10 de febrero de 2017

MICROCUENTOS

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LOS MEJORES MICROCUENTOS, DE MONTERROSO A CORTÁZAR

 
Cuento de horror, Juan José Arreola
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.
Retrato, Adolfo Bioy Casares
Conozco a una muchacha generosa y valiente, siempre resulta sacrificarse, a perderlo todo, aun la vida, y luego recapacitar, a recuperar parte de lo que dio con amplitud, a exaltar su ejemplo, a reprochar la flaqueza del prójimo, a cobrar hasta el último centavo.
Post-operatorio, Adolfo Bioy Casares
-Fueran cuales fueran los resultados -declaró el enfermo, tres días después de la operación- la actual terapéutica me parece muy inferior a la de los brujos, que sanaban con encantamientos y con bailes.
Para un tesoro de sabiduría popular, Adolfo Bioy Casares
Me dice la tucumana: “Si te pica una araña, mátala en el acto. Igual distancia recorrerán la araña desde la picadura y el veneno hacia tu corazón”.
El dinosaurio, Augusto Monterroso
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.


El Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio, Augusto Monterroso
Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.

El Emigrante
, Luis Felipe Lornelí
-¿Olvida usted algo? – Ojalá.

El destino
, Franz Kafka
Una jaula salió en busca de un pájaro.
Después de la guerra, Alejandro Jodorowsky
El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante mismo supo que era inmortal, porque la muerte sólo existe en la mirada del otro.
El melómano, Eusebio Ruvalcaba
Compra discos, lee biografías de músicos, colecciona programas de mano. Por sus venas circula música. Y muchas veces ama aun más la música que los propios músicos. Pero llora en vez de tocar.
Cuento de arena, Jairo Aníbal Niño
Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo.
Fundición y forja, Jairo Aníbal Niño
Todo se imaginó Superman, menos que caería derrotado en aquella playa caliente y que su cuerpo fundido, serviría después para hacer tres docenas de tornillos de acero, de regular calidad.


A primera vista, 
Poli Délano
Verse y amarse locamente fue una sola cosa. Ella tenía los colmillos largos y afilados. Él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro.

Motivo literario, 
Mónica Lavín
Le escribió tantos versos, cuentos, canciones y hasta novelas que una noche, al buscar con ardor su cuerpo tibio, no encontró más que una hoja de papel entre las sábanas.

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